Reflexionando en un bus

Cuando se sale de la burbuja familiar, los primeros sentimientos que salen a flor, son los contrarios a los infundados en el seno del hogar. De ay en adelante se cumplen las utopías adolescentes en donde se hacía lo que es prohibido, es un hecho que nace del corazón. El aprendizaje surge en el momento en que las repercusiones de los actos se hacen notar, ya que la vida es la única justicia cierta, cuando se actúa mal, así mismo serán los resultados, y como lo primero que se obedece en la libertad es lo mas fácil,es decir, lo vano, los sentimientos de satisfacción intensos pero fugaces. La vida se empieza a tornar conflictiva, triste, deprimente, superficial, sin metas, insaciable y amarga. En ese instante se recuerdan aquellos valores olvidados en la niñez, estos valores, como su nombre lo indica, son valiosos, son los cimientos de la buena vida, es la magia de la felicidad, la herramienta que hace que los sueños sean una realidad. Cerrar los ojos, recordar, poner en practica lo que en esencia es uno. Cuando se encuentra a si mismo, se sigue cultivando los valores, haciéndolos crecer, convirtiéndolos en virtudes, eso es ser persona. Disfrutar de cada instante, aprendiendo de las cosas malas que causan dolor, del dolor se aprende y surgen las soluciones, las buenas acciones, el querer cambiar las cosas, mejorar, compensar los daños causados en época de ignorancia, cuando se creía que la felicidad y satisfacción estaban fuera del hogar, fuera de la espiritualidad, del amor.

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